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Día 18: La fe es la garantía de lo que se espera. La certeza de lo que no se ve. Hebreos 11:1

Actualizado: 20 de oct de 2019

Recuerdas lo que se sentía cuando eras niño y se acercaba tu cumpleaños? Te sentías emocionado y ansioso. Tenías la certeza de que recibirías regalos y otros obsequios. Pero algunas cosas serían una sorpresa. Los cumpleaños combinaban seguridad y expectación. !Así es también con la Fe! La fe es la convicción basada en las experiencias pasadas de que con toda seguridad, Dios nos dará nuevas sorpresas.


Dos palabras describen nuestra fe: confianza y certeza. Estas dos cualidades necesitan un punto inicial y final seguros. El punto inicial de la fe es creer en el carácter de Dios. Él es quien dice ser que es. El punto final es creer en las promesas de Dios: Él hará lo que dice. Cuando creemos que Dios cumplirá sus promesas, a pesar de que todavía no las vemos hechas realidad, mostramos verdadera fe.


Finalmente la fe, es un músculo espiritual que se desarrolla con el tiempo y el pasar de nuestra vida, primero tenemos fe en cosas vitales, cuando dependemos de nuestros padres, tenemos fe en los regalos, los juguetes, los paseos y todo lo que vivimos de niños, luego vamos creciendo y entran otros factores que nos van moviendo a otros niveles de fe. Y finalmente cuando conocemos a Dios y nos dejamos entrenar por Él; es allí cuando la fe más se estira. Primero tienes fe en que al plantar la semilla, ésta germinará, luego tienes fe en que al germinar, crecerá y dará fruto, luego tienes fe para esperar que el fruto esté listo y que este estará maduro y delicioso; mientras te lo estás comiendo comienza el entrenamiento de Dios, él te va a pedir que arranques el árbol y lo muevas a otro campo, luego cuando lo trasplantes, te va a pedir que siembres las pepas de los frutos en todo el campo como semillas de árboles nuevos, cuando todos estén dando fruto te pedirá que dejes el campo para ir a enseñarle a otros como plantar árboles. Una y otra vez el Señor estará estirando tu fe.


Oremos: Amado Dios, con la fe que tengo creo en ti, en tu poder y en tu amor por mi, en tus promesas y lo que dijiste que harías, en que aún no soy un producto terminado si no un producto en proceso, en que a donde dijiste que llegaría llegaré, en que a donde me dijiste que estaría mi familia allí estará, en que el final es diferente a lo que ahora veo. Gracias te doy por permanecer a mi lado siempre y cuidar de mi. En el nombre de Jesús. Amén.