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Devocional orando por tu esposo

DIA 29: POR SU FE ORACIÓN Señor, oro para que le des a (nombre del esposo) una medida más de fe. Engrandece su capacidad de creer en ti, en tu Palabra, en tus promesas, en tus caminos, y en tu poder. Ponle en su corazón el anhelo de hablar contigo y oír tu voz. Dale entendimiento en lo que quiere decir disfrutar de tu presencia y no solo pedir cosas. Que te busque, que dependa de ti totalmente. Que sea guiado por ti, te ponga ti primero y te reconozca en todo lo que hace. Señor tú has dicho que “la fe viene como resultado de oír el mensaje y el mensaje que se oye es la Palabra de Cristo” (Romanos 10:17). Alimenta su alma con tu Palabra para que su fe crezca lo suficiente como para creer que para Dios todo es posible (Mateo 19:26). Dale una certidumbre a toda prueba de que lo que tú has prometido hacer, lo vas a hacer (Romanos 4:21) Haz de tu fe un escucho de protección. Ponlo en acción para mover la montaña de su vida. Tu Palabra dice “El justo vivirá por la fe” (Romanos 1:17); oro para que él viva la vida llena de fe que tú nos has llamado a experimentar. Que él pueda saber con toda certidumbre “cuán grande es tu bondad, que atesoras para los que te temen y que a la vista de la gente derramas sobre los que en ti se refugian” (Salmo 31:19) HERRAMIENTAS DE PODER Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va recibir cosa alguna del Señor, es indeciso e inconstante en todo lo que hace. (Santiago 1:6-8) Pero el que tiene dudas en cuanto a lo que come, se condena; porque no lo hace por convicción. Y todo lo que no se hace por convicción es pecado. (Romanos 14:23) Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: ¨Muevete de aqui para alla¨, y esta se movería. Nada les seria imposible. (Mateo 17: 20) He sido crucificado con Cristo y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mi. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mi. (Gálatas 2:20) En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestros Señor Jesucristo. (Romanos 5:1) REFLEXIONA: Yo siempre me sonrío cuando alguien me dice que no tiene fe, porque yo sé que es probable que no sea cierto. Hasta cierto punto, todos vivimos por fe. Cuando va a un médico, necesitas fe para confiar en su diagnostico. Cuando la farmacia te prepara tu receta, tienes fe en que recibirás la medicina apropiada. Cuando comes en un restaurante, confías en que las personas que te sirven no han contaminado o envenenado la comida. (Se requiere más fe para algunos restaurantes que para otros.) Todos los días es un caminar en fe en algún nivel. Todos creen en algo. “Según la medida de fe que Dios le haya dado” (Romanos 12:3) Nosotros escogemos lo que vamos a creer. Algunas personas eligen creer en sí mismos, en el gobierno, en el mal, en la ciencia, en el periódico, otros en trabajar duro, en otras personas, y algunos en Dios. La única persona que he conocido que no creía en anda terminó en un hospital psiquiátrico porque lo llevó a la locura. La fe es algo sin la cual no podemos vivir. Tampoco se puede morir sin fe. Nuestra fe determina qué es lo que nos sucede después que dejemos este mundo. Si tienes fe en Jesús, sabes que tu futuro entorno está seguro. Eso es porque “el Espíritu de aquel que levanto a Jesús de entre los muertos… también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu que vive en ustedes (Romanos 8:11). En otras palabras, si el mismo Espíritu que le levantó a Jesús de entre los muertos vive en ti, Él también te levantará a ti. Tenemos la certeza de que lo que nos suceda cuando muramos ha de afectar en grande cómo vivimos hoy. La confianza en nuestro futuro eterno nos da una perspectiva para vivir en el presente que está rociado también con confianza. ¡He aquí un pensamiento que da miedo!. Cuando Jesús sanaba a algunos hombres ciegos, Él dijo “Se hará con ustedes conforme a su fe” (Mateo 9:29) ¿No te da eso el deseo de evaluar de nuevo tu nivel de confianza en Dios? Lo bueno de eso es que nosotros tenemos un cierto control sobre nuestras vidas y podemos, hasta cierto punto, determinar cómo nos han de salir las cosas. Nuestras vidas no tienen que estar echadas a la suerte o dejarlas volar con la brisa de acuerdo a cualquier viento que esté soplando en ese momento. La fe que tenemos nos ayudará a determinar nuestro resultado final. Todos tenemos momentos de duda. Hasta Jesús pensó en por qué Dios lo había abandonado. No era que dudara de la existencia de Dios o de su habilidad para venir a su rescate, solo que no esperaba sentirse abandonado. A veces no dudamos de la existencia de Dios, o si Él es capaz de ayudarnos, solo dudamos de su deseo de tener algún impacto inmediato en nuestras vidas. Pensamos, Seguro que él está muy ocupado para mis problemas. Pero la verdad es que no lo está. ¿Tiene tu esposo momentos de duda? Si es así, tus oraciones para que él tenga una fe que mantenga en crecimiento, harán una diferencia grande en su vida. Incluso si no conoce al Señor, puedes orar para que su fe crezca en su corazón y encontrarás que tiene más paz. Como una medida más de fe en Dios, no hay nada en la vida de tu esposo que no se pueda vencer o afectar de forma positiva. Jesús dijo, refiriéndose a cualquier hombre que tenga fe para creer en Él: “Brotarán ríos de agua viva” (Juan 7:38) Eso solo puede ser suficiente como para lavar una de dolor, problemas, temor, pena, apatía, desesperación, fracaso y duda. ¿Vamos a orar? Fuente: El poder de la esposa que ora de Stormie