• IVOOX
  • YouTube
  • Facebook
  • Instagram
CAJITASDEPROMESAS con GG.png
  • Conectarte con Dios

Devocional orando por tu esposo

DÍA 26: POR SU LIBERACIÓN ORACIÓN POR SU LIBERACIÓN Señor, tú has dicho que clamemos a ti en el día de la angustia y tú nos liberarás (Salmo 20:15). Clamo a ti ahora y te pido que obres liberación en la vida de mi esposo. Líbralo de cualquier cosa que lo ate y de (mencione una cosa específica). Líbralo pronto y sé mi roca protectora y la fortaleza para salvarlo (Salmo 31:2). Líbralo de las manos del enemigo (Salmo 3:15). Dale comprensión para que él pueda reconocer la obra malvada y clamar a ti por ayuda. Si la liberación por la cual él ora no es inmediata, mantenle lejos del desánimo y ayúdalo a tener confianza en que tú has comenzado una buena obra en él y que la perfeccionarás (Filipenses 1:6). Dale la certeza de que aún cuando se encuentre más desesperado, y piense que es imposible cambiar algo, tú, Señor puedes hacerlo todo. Ayúdalo a entender que “nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades contra potestades que dominan este mundo de tinieblas contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales” (Efesios 6:12). Oro para que esté fuerte en el Señor y que se ponga toda la armadura de Dios, para que pueda hacer frente a las artimañas del diablo en el día malo. Ayúdalo a ceñir sus lomos con el cinturón de la verdad y protegerse con la coraza de justicia, calzados sus pies con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Ayúdalo a tomar el escudo de la fe, con el cual pueda apagar todas las flechas encendidas del maligno. Oro para que tome el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, la cual es la Palabra de Dios, orando siempre en el Espíritu, la cual es la Palabra de Dios, orando siempre en el Espíritu con toda oración y súplica, vigilando y manteniéndose fuerte el fin (Efesios 6: 13-18) HERRAMIENTAS DE PODER El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva ¡mi más alto escondite! Invoco al Señor, que es digno de alabanza y que a salvo de mis enemigos. (Salmo 18: 2-3) Yo lo libraré porque él se acoge a mí, lo protegeré, porque reconoce mi nombre. (Salmo 91:14) Extendiendo su mano desde lo alto, tomó la mía y me saco del mar profundo. Me libró de mi enemigo poderoso, de aquellos que me odiaban y eran más fuertes que yo. En el día de mi desgracia me salieron al encuentro, pero mi apoyo fue el Señor. Me saco a un amplio espacio; me liberó porque se agradó de mi. (Salmo 18: 16-19). Tú, oh Dios, me has librado de tropiezos, me has librado de la muerte para que siempre, en tu presencia, camine en la luz de la vida. (Salmo 56:13) El Espíritu de Dios está sobre mi, porque cuando me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha envido a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos. (Lucas 4: 18). REFLEXIONA: Melissa estaba preocupada por la atracción que su esposo sentía por el alcohol. Marcos no era realmente un alcohólico, pero estaba demostrando síntomas similares a los que su padre quien sí era alcohólico. Ella oró para romper cualquier tendencia similar que pudiera haber sido heredada por su esposo y también para que sus hijos no heredaran esa debilidad. Le pidió a Dios que los protegiera a todos ellos de todo síntoma de alcoholismo. Hasta hoy día su esposo no se ha convertido en alcohólico y sus hijos adolescentes no muestran ningún indicio. Ella siente que el poder de Dios, en respuesta a sus oraciones, ha representado un papel importante en guardarlos de heredar esta condición. Sara llevaba poco tiempo casada con Jorge cuando se dio cuenta que él luchaba contra un espíritu de lujuria. No era que él no la amara, sino que él estaba lidiando con los pecados de su pasado; un estilo de vida promiscuo del cual en realidad nunca se había distanciado por completo ni al que había renunciado. Una vez que ella se dio cuenta que esto era algo que lo tenía cautivo, oró por su liberación. Puesto que él también quería liberarse, no pasó mucho tiempo para que fuera libre. Todos necesitamos liberación en ciertos momentos, porque hay todo tipo de cosas que nos pueden meter en ataduras. Dios lo sabe. ¿Por qué hubiera venido Jesús como el Liberador si nosotros no tuviéramos necesidad de uno? ¿Por qué nos instruyó a orar, “líbranos del malvado” (Mateo 6:13) si no era necesario para nosotros? de tentación (2 Pedro 2:9) de las garras de personas peligrosas (Salmo 140: 1), de nuestras propias tendencias destructivas (Proverbios 24:11), de todas nuestras angustias (Salmo 34:17) y de la muerte (2 Corintios 1:10), si no tiene la intención de hacerlo? Él está listo y dispuesto. Solo tenemos que pedir. (Salmo 50: 1-5). ¿No es consolador el saber que cuando nos sentimos aprisionados por las garras mortales de nuestras circunstancias, Dios oye nuestras súplicas por la libertad? Él ve nuestra necesidad. “Mira los lamentos de los cautivos y libra a los condenados a muerte” (Salmo 102: 19-20) Cuán glorioso es poder abrazar la certeza de que cuando parece no haber salida, Dios nos puede levantar y librar de manera milagrosa de lo que trata de devorarnos (Salmo 25:15) ¿A quién no le hace falta eso?. Aunque tu esposo encuentre difícil admitir que necesita ayuda (algunos hombres se sienten fracasados si no pueden hacer todo ellos solos) tus oraciones aún pueden representar un papel decisivo en su liberación. Puedes orar al libertador para que lo libere de cualquier cosa que lo ata. A través de tus oraciones puedes pararte firme contra el enemigo que busca ponerte ataduras. “Cristo nos liberto, no se sometan nuevamente al yugo de la esclavitud” (Gálatas 5:1) La mejor forma que conozco de mantenerse fuerte es poniéndose toda la armadura de Dios. Así es como oro por mi esposo y por mi y creo que es lo más efectivo. En lugar de explicarlo, permíteme enseñarte cómo orar por eso. Fuente: El poder de la esposa que ora de Stormie Omartian