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Devocional orando por tu esposo

DÍA 25: POR SU ARREPENTIMIENTO

ORACIÓN Señor, oro para que mi esposo admita cualquier error en su vida. No permitas que haya “nada encubierto que no llegue a revelarse, ni nada escondido que no llegue a conocerse” (Mateo 10:26) Límpialo de cualquier pecado secreto y enséñale a ser una persona que esté dispuesta a confesar cuando está equivocado (Salmo 19:12) Ayúdale a reconocer sus errores. Dale ojos para que vea tu verdad y oídos para oír tu voz. Tráelo a un arrepentimiento total delante de ti. Si tiene que sufrir, permite que sea el sufrimiento de un corazón arrepentido y no porque la mano aplaste del enemigo ha encontrado una oportunidad en su vida por el pecado sin confesar. Señor, yo sé que la humildad tiene que venir antes del honor (Proverbios 15:33). Quita todo orgullo que puede hacerle negar sus faltas y obra en su alma una humildad de corazón para que él pueda recibir el honor que tú tienes para él. HERRAMIENTAS DE PODER Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. (1 Juan 3: 21-22) Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón. (Proverbios 28: 13) Examíname, oh Dios y sondea mi corazón, ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino y guíame por el camino eterno. (Salmo 139: 23-24) Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mi. Pero te confesé mi pecado y no te oculté mi maldad. Me dije “Voy a confesar mis transgresiones al Señor". Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse. Así humildemente, debe corregir a los adversarios, con la esperanza de que Dios le conceda el arrepentimiento para conocer la verdad, de modo que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene cautivos, sumisos a su voluntad. (2 Timoteo 2: 24-26) REFLEXIONA: Durante años Susana oró todos los días para que su esposo Juan dejara de consumir drogas. Una y otra vez lo sorprendía haciendo la misma cosa. Cada ocasión, él lo confesaba, decía que lo sentía y juraba que no lo volvería hacer. Pero una y otra vez caía en lo mismo. Ella jamás cesó de orar para que el verdadero arrepentimiento tomara lugar en su corazón; la clase de arrepentimiento que hace que un hombre se dé y vuelva y camine en dirección opuesta. Por desgracia, Juan tuvo que aprender algunas lecciones duras y dolorosas antes que él dirigiera su atención a Dios, pero con el tiempo hubo una transformación que cambió su vida. Hoy día es un hombre nuevo, y junto a Susana tienen un ministerio público ayudando a personas con problemas similares. Susana era una esposa de oración que jamás cesó de creer que Dios traería a su esposo al arrepentimiento. Todos cometemos errores, ese no es el asunto. Pero en el mundo hay como una epidemia de personas que no pueden admitir que han hecho algo mal. Dios dice “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos lo perdonará y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9). Sin embargo, primero tenemos que arrepentirnos de lo que hayamos hecho. De acuerdo con la manera de Dios hacer las cosas, existen tres pasos para cambiar nuestro comportamiento: 1. Confesión: admitir lo que hemos hecho. 2. Arrepentimiento: sentirnos apenados por lo que hemos hecho. 3. Pedir perdón: lo cual es para ser lavados y libres de lo que hemos hecho. La incapacidad o resistencia de realizar cualquiera de estos tres pasos está arraigado en el orgullo. Un hombre que no se puede humillar delante de Dios ni de los hombres para admitir que está equivocado, tendrá problemas en su vida que jamás superará. “así” (Proverbios 26:12). ¿Tiene tu esposo dificultad para confesar sus faltas? ¿O es de la clase de persona que puede decir “lo siento veinte veces al día, sin embargo, el comportamiento por el cual pide disculpas no cambia? De todas maneras, él necesita un corazón arrepentido. El arrepentimiento real significa sentir tanto remordimiento por lo que has hecho, que no vuelves a hacerlo. Solo Dios puede hacer que nosotros veamos nuestros pecados tal cual es, y sentir de la misma manera que Él siente acerca de eso. “La bondad de Dios quiere llevarte al arrepentimiento” (Romanos 2:4) Arrepentimiento en un obrar de la gracia de Dios y nosotros podemos orar para que suceda en nuestros esposos. Demasiados hombres han caído por causa del orgullo y la incapacidad de confesar y arrepentirse. Lo vemos muy a menudo. Leemos acerca de esto en los periódicos. El pecador sin confesar no se va; se convierte en un cáncer que crece y ahoga la vida. Ora para que tu esposo tenga convicción de su pecado, que lo confiese a Dios de forma humilde y después que le dé la espalda a su error y cese de hacerlo. Dios “no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan” (2 Pedro 3: 9). Esta clase de oracion para persona por la cual se está orando, pero es mucho más fácil que resplandezca la luz de Dios sobre nuestro pecado, que experimentar las consecuencias del mismo. Al final tu esposo estará agradecido, aunque no lo admita. Fuente: El poder de la esposa que ora, de Stormie Omartian