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Devocional orando por tu esposo

DIA 24: POR SU HABLAR Señor, oro para que tu Espíritu Santo guarde la boca de mi esposo, para que solo hable palabras que edifiquen y traigan vida. Ayúdalo a no ser refunfuñón, uno que se queja, que dice malas palabras o que destruye con sus palabras o que destruye con sus palabras, sino que sea disciplinado para mantener su conversación pura. Tu Palabra dice que el que quiera disfrutar de una vida larga tiene que refrenar su legua de hablar mal y sus labios de proferir engaños (Salmo 31: 12-13). Enséñalo cómo hacerlo. Llénalo de tu amor para que de la abundancia de su corazón salga palabras que edifiquen y no que destruyan. Obra eso en mi corazón también. Que tu Espíritu de amor reine en las palabras que hablemos para que no tengamos malentendidos ni nos lastimemos el uno al otro. Ayúdanos a respetarnos, hablar palabras que animen, compartir nuestros sentimientos abiertamente, y llegar a acuerdos mutuos sin contienda. Señor tú has dicho en tu Palabra que cuando dos se ponen de acuerdo, tú estás en medio de ellos. Oro para que lo opuesto también sea verdad; que tú estarás en medio nuestro para que nosotros dos estemos de acuerdo. "Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía y redentor mío" (Salmo 19: 14) HERRAMIENTAS DE PODER: Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesidad edificación y sean de bendición para quienes escuchan. (Efesios 4:29) Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. (Mateo 12:36) El que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar mal y sus labios de proferir engaños. (Salmo 34: 12-13) Las palabras del sabio son placenteras, pero los labios del necio son su ruina. (Eclesiastés 10:12) Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. (Mateo 15:18) REFLEXIONA: Alguna vez has observado a un hombre que habla mucho pero no hace nada? Algunos hombres pasan más tiempo haciendo alarde de lo que van a hacer que lo que en realidad hacen. Como de costumbre jamás llegan a ninguna parte. "Quien mucho se preocupa tiene pesadillas y quien mucho habla dice tonterías" (Eclesiastés 5:3). Los sueños no se hacen realidad cuando pasas mucho tiempo hablando acerca de ellos, sino cuando oras y trabajas para alcanzarlos. ¿Has estado alrededor de un hombre que está enojado, es grosero o impío en su hablar? Si dice malas palabras deja una sensación fea y desagradable a las personas que lo escuchan y ellas no quieren estar alrededor de él. "abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias y toda forma de malicia" (Efesios 4:31). Las cosas buenas de la vida parecen pasar por alto a aquellos que no tienen nada bueno saliendo de sus bocas. ¿Alguna vez has conocido a un hombre que se queja todo el tiempo? No importa lo que esté sucediendo, logra encontrar algo negativo por lo cual refunfuñar. "Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento" (Filipenses 2:14-15). Las palabras negativas traen resultados negativos y rara vez las cosas acaban bien para una persona que de continuo las usa. ¿Conoces algún hombre que es rápido para hablar pero sin embargo, no considera con seriedad lo que habla? Suelta palabras sin medir el efecto de ellas. "El corazón del justo media sus respuestas pero la boca del malvado rebosa de maldad" (Proverbios 15:28) "¿Te has fijado en los que hablan sin pensar? ¡Más se puede esperar de un necio que de gente así! (Proverbios 29:20) Mucho dolor le espera a cualquiera que no considera las consecuencias de sus palabra. ¿Has visto a un hombre que cuando habla causa desánimo y dolor a otra persona, al cónyuge, un niño, un amigo, un compañero de trabajo? "En la lengua hay poder de vida y muerte, quienes la aman comerán de su fruto" (Proverbios 18:21). A causa de eso, aquel hombre traerá destrucción a su propia vida. Nuestras palabras no pueden justificar o condenar (Mateo 12:37). Nos pueden traer gozo (Proverbios 15:23), o corromper y causarnos deshonra (Mateo 15:11). Lo que decimos puede edificar o derrumbar el alma de cualquier persona con quien hablemos (Proverbios 15:4). Las consecuencias de lo que hablamos son tan grandes que nuestras palabras nos pueden llevar a la ruina o pueden salvar nuestras vidas (Proverbios 13:3) Toda persona puede escoger lo que va a decir y existen recompensas por elegir lo correcto. "El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias" (Proverbios 21:23). Escucha cómo habla tu esposo. Lo que sale de su boca tiene que ver con la condición de su corazón. "De la abundancia del corazón habla la boca" (Mateo 12:34) Si lo oyes quejarse, hablar de forma negativa, como un necio o decir palabras que traen destrucción y muerte a su vida o a la de otra persona, en su corazón abundan cosas negativas. Ora para que el Espíritu Santo le dé convicción a su corazón, lo llene de su amor, paz y gozo Fuente: Libro "El poder de la esposa que ora" de Stormie Omartian