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Día 54: El de manos diligentes gobernará; pero el perezoso será subyugado. Proverbios 12:24

La diligencia, está definida en el diccionario com el cuidado, prontitud, agilidad y eficiencia con que se lleva a cabo una gestión: 4 características en una sola palabra, cuidado que se refiere a una especial atención, prontitud que es la rapidez o velocidad, agilidad que es la facilidad para ejecutar algo de forma rápida, física o mentalmente y por último y no menos importante, la eficiencia que es la capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles.


Este proverbio nos dice que si haces algo con cuidado y especial atención, rápidamente y empleando los mejores medios posibles gobernarás, y gobernarás eso que estás haciendo en el lugar que lo estás haciendo, si es en tu trabajo gobernarás allí, serás ascendido, por lo menos si no sucede en ese trabajo en el que estás, tu Padre que está en los cielos te moverá de cargo, solo debes creer que así será, finalmente no trabajamos para hombres sino para Dios. Si es en la universidad, pasará lo mismo, si es en la iglesia, sucederá igual.


Por el otro lado la pereza es la negligencia, falta de ganas o disposición para hacer las cosas, esto no necesita mayor explicación y es evidente cuando hacemos las cosas con pereza, no lograremos ascender fácilmente, no seremos visibles, no tendremos impacto en lo que hacemos, ni donde lo hacemos ni con quienes lo hacemos. Así seremos subyugados, controlados, dominados. El enemigo quiere que seamos perezosos, que no oremos por pereza, que no leamos la palabra por pereza, que no hablemos con otros y menos vayamos a la iglesia por pereza, nos pone cargas y enreda el tiempo para que no podamos hacerlo, por pereza o por ocupación.


Ante esta situación, debemos aplicar la solución, tomar autoridad sobre nuestro tiempo, nuestra disposición y comenzar a hacer las cosas a la manera de Dios, hacerlo por Él y para Él, así comenzarán a re acomodarse las cosas y podremos comenzar a ser diligentes, si hacemos nuestra parte Dios hará la suya; si es el televisor, sácalo de tu cuarto, si es una relación, córtala, si es un vicio, acaba con el antes de que el acabe contigo.


Oremos: Dios del cielo, hoy te pido que me muestres en que estoy siendo perezoso, que es lo que distrae mi mente que me quita la fuerza y la diligencia para hacer las cosas, quiero ser lo que tu palabra dice que soy, diligente, rápido, efectivo y eficaz en lo que hago, quiero hacer todo lo que hago para agradarte. En el nombre de Jesús. Amén.