• IVOOX
  • YouTube
  • Facebook
  • Instagram
CAJITASDEPROMESAS con GG.png
  • Conectarte con Dios

Día 49: A los que me aman, les correspondo; a los que me buscan, me doy a conocer. Proverbios 8:17.

"El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió". Juan 14:24 (RVR1960). Son claras estas palabras de Jesús cuando dicen que el amarlo incluye obedecer y guardar sus palabras, es decir las palabras del Padre. Si no hay obediencia no hay amor. La obediencia no siempre será agradable, la mayoría de veces para saber que realmente estas obedeciendo encontrarás que te incomoda, que no te gusta del todo lo que estás haciendo, pero sabrás dentro de ti que es lo que Dios quiere de ti para que todo cambie. Te dieron una cachetada? Dios te ordena ir a poner la otra mejilla, eso es obedecer.


Dice el Señor, porque yo honraré a los que me honran 1 Samuel 2:30 (RVR1960) y honrar consiste en que su palabra esté por encima de tus intereses, si ir a su casa los Domingos a cantarle, alabarle y estar en su presencia lo honra, nada que te impida hacerlo estará por encima de esto, ni trabajo, ni enfermedad, ni familia, duele pero así es, nadie quiere ir a la iglesia, pues nos vemos al regreso, me voy a ver a mi Dios, eso es honrar.


Buscar al Señor significa buscar su presencia. “Presencia” es una traducción común de la palabra Hebrea “rostro”. Literalmente, hemos de buscar su “rostro”. Pero esta es la forma hebraica de tener acceso a Dios, es decir si anhelas con tu corazón estar en la presencia de Dios y temprano en la mañana organizas todo para pasar un tiempo con Él y leer su palabra entonces estarás buscándolo.


Si amas, honras y buscas al Señor Él te corresponderá y se dará a conocer, darse a conocer significa manifestarse, que en todo lo que hagas seas bendecido, que donde necesites intervención divina allí esté Él y que se evidente su participación.


Amado Dios, hoy te invito a mi corazón, quiero estar en tu presencia, quiero permanecer en ti, dame sabiduría para entender tu palabra, abre mis ojos a tus instrucciones, dime como quieres que te sirva, quiero honrarte y sacar todo lo que no te honre en mi vida, anhelo conocerte más. Gracias por todo lo que haces por mí, por el sacrificio en la cruz y por darme con tu sangre la autoridad de vencer y ser libre. Quiero honrarte con mi corazón, con mis actitudes, con mis bienes, con mi dinero con mi familia, con todo lo que soy. En el nombre de Jesús. Amén.