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Día 39: Reconoce que el Señor es tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel. Deuteronomio 7:9

Reconoce que el Señor es tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel, que cumple su pacto generación tras generación, y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos.


Este versículo tiene referencia con un capitulo anterior que está en el mismo libro del Deuteronomio 4:35-40


35»A ti se te ha mostrado todo esto para que sepas que el Señor es Dios, y que no hay otro fuera de él. 36 Desde el cielo te permitió escuchar su voz, para instruirte. Y en la tierra te permitió ver su gran fuego, desde el cual te habló. 37 El Señor amó a tus antepasados y escogió a la descendencia de ellos; por eso él mismo personalmente te sacó de Egipto con gran poder, 38 y ante tus propios ojos desalojó a naciones más grandes y más fuertes que tú, para hacerte entrar en su tierra y dártela en posesión, como sucede hoy.

39 »Reconoce y considera seriamente hoy que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y que no hay otro. 40 Obedece sus preceptos y normas que hoy te mando cumplir. De este modo a ti y a tus descendientes les irá bien, y permanecerán mucho tiempo en la tierra que el Señor su Dios les da para siempre».


Reconocer que el Señor es nuestro Dios nos da la libertad de tomar su autoridad para ir a donde Él nos está diciendo que vayamos; obedecer sus mandamientos y sus instrucciones a veces es difícil pero necesitamos estar alineados, conectados a su palabra para ver realmente lo que Él quiere y buscar obedecerle en todo, esto te da la tranquilidad que si tu corazón está buscando agradar a Dios aunque cometas errores, Él estará entrenándote y perfeccionándote y su gloria será evidente en cada paso.


Que tus ojos sean abiertos y puedas ver su poder en ti, que puedas recordar esas promesas que Él te ha hecho y si aún no las tienes que te sean reveladas para que te impulsen y te mantengan activo, que cada día esta palabra esté en tu corazón para que cuando algo se complique recuerdes lo que hasta hoy Dios ha hecho y de donde te sacó y sepas que Él es tu Dios.


Oremos: Señor, no soy digno de ti, me das tu amor y tu compañía y yo sigo quejándome, me sacaste del barro y a mi se me olvida algunas veces, cuando me detengo y veo que tu has estado conmigo todo este tiempo solo puedo agradecerte tu amor, tu fidelidad y tus promesas. Hoy decido no quejarme más, levantar mi mirada y mirar por encima de las circunstancias y de lo que no me gusta para ver que es parte del entrenamiento que debo recibir para que me entregue lo que has soñado para mi. Eres mi Señor y mi Dios. En el nombre de Jesús.