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Día 35: No quedarán avergonzados los que en mí confían. Isaías 49:23

En este capítulo Dios probaría al mundo que él es Dios al obrar lo imposible: hacer que los guerreros liberaran a sus cautivos e incluso a devolverles el botín que les quitó. Dios lo hizo antes en el éxodo y lo haría una vez más cuando los cautivos volvieran a Israel. Nunca debemos dudar que Dios cumplirá sus promesas, Él aun hará lo imposible para hacerlas realidad.


En este capítulo Dios habla al pueblo de Israel sobre su restauración a través del profeta Isaías, y les da esta poderosa promesa de restauración, y además les dice que no quedarán avergonzados los que confían en Él; más adelante en el versículo 25 dice:


Pero así dice el Señor:

«Sí, al guerrero se le arrebatará el cautivo,

y del tirano se rescatará el botín;

contenderé con los que contiendan contigo,

y yo mismo salvaré a tus hijos.


Sabes que te está diciendo Dios, que tuya es esta promesa también y que haces parte por herencia de Jesucristo de todas estas promesas porque eres parte de su pueblo, que gracias a su sangre derramada en el calvario tenemos el poder del Padre que nos acompaña.


Si estás siendo cautivo de malos pensamiento, de deseos de suicidio y de pecado, el Señor te dice que te arrebatará del guerrero y pasarás de ser cautivo a ser libre, y que además del tirano se rescatará el botín es decir que recuperarás lo que habías perdido, tanto en el campo espiritual como en lo físico.


Por último el más precioso respaldo, Él mismo salvará a tus hijos, luchará por ellos e irá al frente de la batalla.


Oremos: Amado Dios, que poder tenemos en tu palabra, saber que si confiamos en ti, no quedaremos avergonzados. Hoy te entrego mi situación, te entrego este problema que me está teniendo cautivo y aún al guerrero que me mantiene cautivo, hazme libre por el nombre de Jesús, transforma, cambia, pon tu mano y tu bendición para salvarme y que pueda encontrar la felicidad y transformar mi mundo por tus promesas y tus bendiciones. Se confiar es creer que tu lo haces por amor y que no necesitas mi intervención, solamente que haga mi parte y que haga lo posible y tu harás lo imposible, que pueda entender que tu estas a cargo y que lo que sucederá estará bajo tu control. Gracias por estar siempre conmigo. En el nombre de Jesús. Amén.