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Día 34:Recompensa de la humanidad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida. Pr22:4

El temor del Señor que es el respeto, admiración y sumisión hacia Dios y su voluntad, nos permite mantenernos en el camino de la integridad, la humildad y la sabiduría, mientras más temor tengamos del Señor menos nos atraerá el pecado y tendremos menos posibilidades de estar cerca de una tentación, por ende menores posibilidades de caer.


Es el temor a Dios lo que nos permitirá en muchas decisiones siempre tomar el buen camino, algunas veces hasta tendremos que pasar por encima de nuestros propios intereses y quizás sin poder explicar porque decidimos perder en vez de hacer lo justo a nuestros ojos, pero no lo correcto a los ojos de Dios.


Este fin de semana leía una noticia sobre Chick-Fil-A una franquicia de comidas rápidas a base de pollo que es conocida por honrar el Domingo para el Señor y no abrir sus tiendas en el mejor día. Hace algunos días desarrollaron un material publicitario anunciando el 3 de noviembre como el día nacional del sandwich e invitando con una promoción especial a sus clientes, posteriormente se percataron que la fecha era domingo y se excusaron y cancelaron el evento. A los ojos de cualquier inversionista esta es la decisión más anticomercial del mundo, es un error garrafal; pero a los ojos del Señor es incienso y honra, sin importar cual sea la consecuencia de su anuncio, Dios guardará de ellos y de sus intereses, de sus clientes y de sus franquiciados y de todos quienes trabajan para ellos. Este tipo de decisiones solo se pueden tomar por el temor a Dios, a servirle, a honrarle, a que él sea el primer lugar.


Como recompensa la palabra nos dice que recibiremos riquezas, la honra y la vida, si tienes lo necesario para vivir y comer todos los días y vestir de buena manera, eres rico, tienes más que muchos al rededor del mundo.


Oremos: Dios mio tengo quiere tener temor de ti, y no temor de miedo, ni temor de no poder actuar libremente, quiero permanecer en tu voluntad, no faltarte, no desobedecer a tus mandamientos, seguir el camino que me estas trazando, reconozco que muchas veces fallo, pero sabes algo, quiero agradarte, quiero servirte con el corazón, deseo poder hacer en la tierra el propósito que tienes para mí y dar a otros del amor que tu me das. Entregamos este día en tus manos y declaramos como dice tu palabra que riquezas, honra y vida tendremos como recompensa, en el nombre de Jesús. Amén.