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Día 29: Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas y las crías de tu ganado. Dt. 28:4

Hace algunos días, publicamos otra promesa que está en Deuteronomio 28:6, en ésta promesa Dios bendeciría nuestra canasta y nuestra mesa de amasar, referentes a nuestro trabajo y nuestro esfuerzo. Dos versículos antes encontramos otra hermosa promesa de Dios, bendiciendo el fruto de tu vientre, que son tus hijos y tu descendencia, tus cosechas, que es el fruto que recoges después de sembrar y las crías de tu ganado, que es semejante a la multiplicación de tus pertenencias.


Por sus frutos los conoceréis dice el Señor en Mateo 7:16, y el fruto se refiere a la bendición que te acompaña, no se refiere a un lujoso carro en el que andes, ni a un lujoso traje que vistas, o si tienes yates y otras posesiones que también harán parte del fruto pero no son solo el fruto, puedes encontrar a alguien sin nada pero totalmente bendecido.


Cuando Dios dice que bendecirá el fruto de tu vientre, se refiere al fruto que tienen tus hijos a que la bendición les acompañará a donde vayan y que por tu causa y tu obediencia, ellos serán bendecidos y prosperados, multiplicados y guardados de la mano del enemigo. Y por

último cuando Dios bendice tus cosechas y las crías de tu ganado esta bendiciendo lo que llega a tus manos y que ésto será multiplicado, multiplicado allí en tus manos, para que puedas usar estos recursos en el reino de Dios, expandiéndolo, llegando donde otros no han podido llegar y cruzando fronteras que otros no han podido cruzar.


Que tu luz alumbre a otros, que vean tu fruto y puedan ver la mano de Dios sobre ti y anhelen recibir lo que tu tienes. Allí tendrás que responder, solo he obedecido sus mandatos y he sido fiel a Él.


Oremos: Señor, hoy te doy gracias por tus bendiciones sobre mi vida, pero no me quedo solo con esto, quiero conocerte más, entenderte más y ser más tu amigo, tu hijo; que pueda ver con claridad lo que necesitas de mí y que pueda entregarte mi vida por completo, quiero que esta bendición sea para mí, que mis hijos y los frutos que ha dado mi trabajo sean bendecidos por ti y que pueda darle al mundo de tu amor que tanto falta. Te alabo y te bendigo Señor. En el nombre de Jesús. Amén.